|






| |
Sobre
tus labios distantes,
callados ojos me nombran.
Bajo las largas pestañas
nadan pupilas de sombra.
Mis manos abren senderos,
tus suaves manos los cortan,
sobre un campo de batalla
sinuoso, como tus formas.
Tus dudas con mis certezas,
mis horas junto a tus horas,
pasan volando, se esfuman,
entre la brisa y las hojas.
Así se muere la noche,
y el alba ensaya su ronda.
Tenue reflejo a tu frente,
un sol inédito borda.
En esta espera sin sueño,
mi copa junto a tu copa;
y un abismo hasta ese pecho,
de ámbar, de miel y de
esponja.
Sobre tus labios distantes,
callados ojos me nombran.
Bajo las largas pestañas
nadan pupilas de sombra.
Carlos G.
Farina
9-1-98
|