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Enrique Jardiel Poncela

- El amor es como los columpios, porque casi siempre empieza siendo diversión y casi siempre termina dando náuseas.

- Los amores con los que se pretende limpiar los espíritus, suelen no servir más que para ensuciar sábanas.

- El amor es el puente para pasar del onanismo al embarazo.

- Se llama en amor "mujer honesta" a la que es deshonesta con un solo hombre.

- La vida es como una mujer muy querida que no se portase bien con nosotros: todos los días nos haríamos el propósito de abandonarla y nunca nos encontraríamos con fuerzas suficientes para ello.

- Todos los hombres que no tienen nada importante que decir, hablan a gritos.

- La mujer y el libro que han de influir en una vida, llegan a las manos sin buscarlos.

- La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios: pidiéndole todos los días algo.

- Cuando las mujeres andan en peores pasos es cuando van mejor calzadas.

- Las mujeres, como las espadas, cuando más respeto inspiran es cuando están desnudas.

- La mujer mueve mejor el cuerpo que el cerebro.

- Las mujeres tienen las mismas costumbres de los salvajes: adornarse con plumas, colgarse aros de las orejas, pintarse la cara y vivir conquistando a los vecinos.

- Una mujer vestida de seda es como un capullo de mariposa: por fuera, seda, por dentro, un gusano que se retuerce.

- Para ser moral basta proponérselo; para ser inmoral hay que poseer condiciones especiales.

- Hay dos sistemas de conseguir la felicidad: uno, hacerse el idiota; otro, serlo.

- De lejos todo parece más pequeño, a excepción del hombre inteligente, que de lejos parece mayor.

- Todo el mundo se suicidaría, si después de suicidarse se pudiera seguir viviendo.

- El pudor es un sólido que sólo se disuelve en alcohol o en dinero.

- Todo lo que no está sostenido cae, si queréis que una mujer "caiga", quitadle el sostén.

- Lo más a que puede aspirarse de una mujer que tenga los ojos negros, azules, o verdes es a que los ponga en blanco.

- Muchas mujeres siguen diciendo que no con la cabeza, cuando ya han dicho que sí con el resto del cuerpo.

- La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo.

- Lo único que a la mujer le interesa de la cabeza del hombre es el pelo.

- El pasado amoroso del hombre le sirve a la mujer de garantía; el pasado amoroso de la mujer le sirve al hombre de desesperación.

- El espiritismo se inventó para que los médicos pudieran hablar con su clientela.

- La medicina es el arte de acompañar con palabras griegas al sepulcro.

- Si vuestra prometida es realmente una santa, llevadla inmediatamente al altar; pero dejadla en él y volveos a casa.

- Las madres sufren tanto al ver que se casan las hijas, que sólo se consuelan pensando en lo que sufrirían si vieran que no se casaban.

- El que pide "la mano" de una mujer, lo que realmente desea es el resto del cuerpo.

- Toda sociedad es un organismo podrido que se conserva gracias al hielo de la hipocresía.