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Oscar Wilde

El hombre que moraliza es, casi siempre, un hipócrita, la mujer que moraliza es, invariablemente, fea.

La diferencia entre el capricho y la pasión está en que la pasión dura menos.

Es malo que hablen de uno; pero hay algo peor: que no hablen.

Las mujeres han sido hechas para ser amadas y no para ser comprendidas.

Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones.

Discúlpeme, no le había reconocido. He cambiado mucho.

La tragedia de la vejez no es ser viejo, sino haber sido joven.

Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.

Sólo los superficiales llegan a conocerse a sí mismos.

Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente.

Un hombre puede ser feliz con una mujer siempre que no la ame.

Los hombre jóvenes quieren ser fieles y no lo consiguen; los hombres viejos quieren ser infieles y no lo logran.

Ouida amaba a Lord Lytton con un amor que convirtió la vida de él en un infierno.

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

Haría cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad.

Jamás viajo sin mi diario. Siempre debería llevarse algo estupendo para leer en el tren.

Detesto la vulgaridad del realismo en la literatura. Al que es capaz de llamarle pala a una pala, deberían obligarle a usar una. Es lo único para lo que sirve.

Como no fue genial, no tuvo enemigos.

Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas.

En estos tiempos los jóvenes piensan que el dinero lo es todo, algo que comprueban cuando se hacen mayores.

Como mala persona soy un completo desastre. Hay montones de gente que afirman que no he hecho nada malo en toda mi vida. Por supuesto sólo se atreven a decirlo a mis espaldas.

A veces pienso que al crear al hombre, Dios sobrestimó un poco Su habilidad.

No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.

Estoy convencido de que en un principio Dios hizo un mundo distinto para cada hombre, y que es en ese mundo, que está dentro de nosotros mismos, donde deberíamos intentar vivir.

Logro resistirlo todo, salvo la tentación.

Matar es una estupidez. Nunca debe hacerse nada de lo que no se pueda hablar en la sobremesa.

Para la mayoría de nosotros la verdadera vida es la vida que no llevamos.

Los músicos son terriblemente irrazonables. Siempre quieren que uno sea totalmente mudo en el preciso momento que uno desea ser completamente sordo.

El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer.

Adoro los placeres sencillos, son el último refugio de los complejos.

Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas.

La tierra es un teatro, pero tiene un reparto deplorable.